"Flipped Classroom": un modelo de "blended learning"

Últimamente sigo muy de cerca los cambios que empiezan a cristalizar en el entorno educativo impulsados por muchos y muy buenos docentes, preocupados por enseñar mejor y aprovechar la tecnología como un recurso más para conseguirlo. Además, soy madre de dos hijos adolescentes y he vivido con ellos la integración de nuevas técnicas y herramientas en el trabajo que hacen diariamente en clase y en casa. Por eso he leído con mucho interés varios artículos sobre el modelo ”Flipped Classroom”.

Se trata de “dar la vuelta” al modelo tradicional de enseñanza.

En el modelo “de toda la vida” y, simplificando, los alumnos escuchan en clase las explicaciones del profesor y se llevan en la mochila las tareas o deberes para practicar, hacer ejercicios o reforzar lo aprendido. Se les exige un alto nivel de motivación porque deben enfrentarse a estas tareas en solitario y, al principio, todavía no han entendido bien la materia  o no conocen los mejores procedimientos para conseguir resultados.

Poner “la clase boca abajo” propone, simplificando también, que el alumno en su casa escuche, vea o siga on-line la explicación del profesor -a través de un vídeo o un contenido on-line- y en el aula, junto con su profesor y sus compañeros, pueda dedicar el tiempo lectivo a resolver sus dudas, practicar y trabajar en grupo.

El “Flipped Classroom” nos es muy familiar a los que hemos trabajado en formación para profesionales. En realidad se trata de un modelo de blended learning o metodología mixta (presencial y on-line). El b-learning  lo estamos implantando en las organizaciones desde hace ya bastantes años:

Por ejemplo, en proyectos para la formación en habilidades personales (negociación, trabajo en equipo, comunicación…).  La propuesta es trabajar individualmente los contenidos teóricos con un módulo de formación on-line con soporte tutorial para resolución de dudas en un entorno virtual de aprendizaje.  El módulo on-line puede ser sustituido por un conjunto de recursos de aprendizaje en forma de vídeos, enlaces a artículos, blogs, etc. Una vez superado este periodo, se programa una o varias sesiones presenciales donde el profesor recapitula brevemente lo aprendido por todos y dinamiza su aplicación práctica.

La ventaja del modelo es que el tiempo en el aula se optimiza y las sesiones son mucho más dinámicas. Además, todos los alumnos llegan con el mismo nivel de conocimiento gracias al módulo on-line que sirve para homogeneizar al grupo.

En otros modelos blended los alumnos trabajan en los periodos on-line colaborativamente en un proyecto concreto y las sesiones presenciales sirven para el lanzamiento,  la puesta en común y la recopilación de conclusiones.  Este modelo es también trasladable al ámbito educativo formal.

El modelo “Flipped” en el aula es en realidad “mezclar” metodologías y utilizar aquellas que mejor se adapten al contenido que se imparte y a los objetivos de aprendizaje que se persiguen.

Entiendo que la dificultad mayor de aplicación del modelo es que no todos los niños disponen en casa de acceso a la tecnología necesaria y, como también he leído, el modelo puede convertirse en otro elemento más para aumentar la desigualdad educativa ya que, al final, sólo algunos tendrán posibilidad de acceder a él.

Enlaces sobre Flipped Classroom recopilados y comentados en mi scoop.it:

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